2, dic
¿Ser feliz con lo que ya tienes?
Cuando ví la frasecita no lo pude evitar. Tenía que decir algo.
Esa frase, pensé orgullosa, era tan falsa que me estaba insultando:
"LA FELICIDAD NO ES TENER LO QUE QUIERES, SINO QUERER LO QUE TIENES",
decía el nick de un conocido mío.
"Sí, claro", me dije.
Y rápidamente le escribí:
"la vida es querer y lo que tienes y querer más.
Por lo menos los primeros 30 años eso debería ser obligatorio.
Lo otro es ser un conformista."
Yo no podía -ni puedo- concebir una vida que no sea una aspiración a más.
Y no es que no quiera lo que tengo. Es que no es suficiente.
Es que quiero mucho más. Y no hablo de cosas materiales, sino de experiencias.
De que, maldita sea, quiero vivir!
Y no quiero vivir lo que me toque.
Lo que quiero es lo que he soñado para mí.
Pero las últimas semanas, y esa sensación de insatisfacción que crece en mi pecho y ahoga mi corazón, esa presión insoportable ahí dentro, que pone las lágrimas al borde de mis ojos, pero no las deja salir, me ha hecho pensar.
Y he pensado que, quizás, me estoy equivocando.
Siempre creí que podía conseguir todo lo que me propusiera, y tal vez, no es así.
No sé sí aún no le he dado a la vida lo suficiente para que me devuelva mi premio, o simplemente,
lo que ocurre es que la vida no es una cuestión de justicia.
El caso es que yo cada vez aporto más, y mi recompensa no llega.
Y mientras algo en mi interior se desespera y se retuerce, pensando qué rayos es lo que estoy haciendo mal, otros viven y son felices, sin más, sin la necesidad de que sus deseos se vean cumplidos.
Sin deseos.
Y en momentos como ese pienso que tener demasiados sueños es una maldición.
Y que la gente como yo, con tantas ansias, con tantas ganas de llevar su vida de sueño a la realidad, está condenada. Condenada a vivir eternamente insatisfecha.
